resumen por Raquel Luna –

La primera parte del artículo “Las zonas de sacrificio en América Latina” se publicó en el número 317 del brennpunkt (junio 2022) en el dosier: la guerra por los “recursos”. Esta segunda parte tiene como objetivo describir las zonas de sacrificio que se detallan en el libro de Elizabeth Bravo. Las zonas de sacrificio son lugares “con grave contaminación y degradación ambiental, donde las ganancias económicas se han priorizado sobre las personas, causando abusos o violaciones de los derechos humanos”. Se le da la calidad de zona de sacrificio porque estos lugares se convierten en inhabitables o casi inhabitables (las comunidades que viven ahí tienen condiciones de vida muy precarias) y ello se justifica por los beneficios económicos, técnicos o militares que se extraen.

Ocho de los doce casos se describen a continuación y los últimos cuatro casos se encuentran en la versión en línea del Brennpunkt (www.brennpunkt.lu).

  1. Chile – Huasco

Esta zona de sacrificio es causada por el polo industrial con actividades portuarias, industriales (planta pelletizadora), extractivas (minería) y de generación eléctrica (termoeléctricas) en la comuna de Huasco.

Una alta contaminación se detectó a partir de la puesta en funcionamiento de la Planta Pelletizadora de Fierro de la Empresa CAP (Compañía de Aceros del Pacífico) en 1978. La planta de pellet tiene un horno de funcionamiento permanente, un puerto, canchas de acopio de mineral, entre otras cosas. En 1995 se instala la Empresa Guacolda con dos termoeléctricas I y II 9. Las termoeléctricas usan carbón bituminoso y sub-bituminoso y planeaban quemar Petcoke (cancerígeno).

Los primeros afectados fueron los olivicultores (por la contaminación del aire se dio una caída abrupta a irremediable en la producción de los campos de olivos), luego los pescadores (por la descarga de relaves y materiales industriales en el mar de la planta de pellet), y los habitantes de Huasco y la región. Huasco supera el 80% de los índices de contaminación. Los niños se ven particularmente afectados, pues tienen alto riesgo de morir por enfermedades cerebrovasculares (281% mayor que el promedio nacional) y de desarrollar enfermedades crónicas de las vías respiratorias (139% más alta). Hay casos de asma cuatro veces mayor que el promedio nacional.

A pesar de las acciones administrativas y legales de los habitantes y de los fallos a su favor, a pesar del Anteproyecto del Plan de Prevención Atmosférica (2015), no se detiene la concentración de actividades y no se cumplen normas ambientales.

  1. México – Tren Maya en la Península de Yucatán

Esta es una zona de sacrificio en construcción. El tren maya es un proyecto ferroviario en construcción en el sur de México, pero realmente incluye proyectos de todo tipo que conformaran una mega “zona económica especial”.

El Tren Maya conlleva sinergias de programas, proyectos, asignaciones, licitaciones, políticas públicas e inversiones. En los 181,000 km² de la Península, se planea una articulación de proyectos extractivos, acaparamiento multimodal de tierra y agua, y maquila que conllevan al acaparamiento de tierra, la deforestación y la devastación, la degradación ambiental, y la expulsión y desplazamiento de comunidades. Hay gran inversión en cinco estados mexicanos (Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán, y Quintana Roo). Hay un valor geopolítico detrás, pues este corredor de infraestructura y transporte abre un espacio de confluencia con Estados Unidos.

Académicos, asociaciones y comunidades indígenas se oponen mediante acciones administrativas y legales a la construcción de este proyecto. Existe también organización y resistencia de pueblos indígenas: mayas y zapatistas, entre otros.

  1. Brasil – la planicie costera brasileña del río Doce.

Esta zona de sacrificio ocupa el litoral de los municipios de Linhares, São Mateus, Conceição da Barra y Aracruz, en el Estado de Espírito Santo y tiene aproximadamente 150 km de longitud. Históricamente, es un territorio ocupado por poblaciones nativas y tradicionales. La explotación de esta zona comienza desde finales del siglo XIX que incluyo la persecución, el exterminio, el encarcelamiento y la asimilación indígena. Luego llego la tala de bosques y la expansión de granjas. Este ecosistema de pantanos se ha convertido en una llanura seca, destinada a los pastos, a los monocultivos, a los pozos de extracción de petróleo, y a la desviación de las aguas a través de canales.

En diciembre del 2015, la región de Foz do Rio Doce sufrió uno de los mayores crímenes ambientales del planeta: el derrumbe de la presa de Samarco/Vale/BHP Billiton en Mariana, Minas Gerais. Los residuos mineros tóxicos tardaron 15 días en recorrer el río Doce hasta llegar a su desembocadura. Aproximadamente la mitad de los residuos siguen aparcados en el canal del río, especialmente en las presas hidroeléctricas, sujetas a periodos de inundación, que arrastran los sedimentos hacia la desembocadura, donde los residuos encuentran el océano Atlántico.

Este crimen ambiental trajo una profunda transformación del paisaje, de las estructuras sociales y ambientales, “con el claro establecimiento de otro tiempo, estampado en el rojo del hierro y en la presencia silenciosa de los metales pesados que se establecieron en el sistema”. El aluminio, el cromo, el manganeso, el arsénico, el níquel, el plomo, el cadmio, el mercurio se convirtieron en los elementos dominantes en el modo de vida de las orillas del Río Doce gracias a las políticas nocivas de las empresas.

  1. Argentina – Provincia de entre Ríos

Esta zona de sacrificio tiene una superficie de 78.781 km² (17,500 corresponden al Delta del Río Paraná) y es causada por la expansión de la actividad industrial agrícola. En los últimos quince años, gracias a la actividad extractivista agroindustrial se han perdido cientos de miles de hectáreas gracias a la deforestación, a pesar de existir leyes y ordenamientos territoriales que protegen grandes zonas.

Con la agricultura industrial se disparó la utilización de fertilizantes sintéticos y posteriormente trajo consigo el aumento del uso de semillas transgénicas. Entre el 2019 y el 2020 se sembraron más de 2 millones de hectáreas con ocho monocultivos, siendo los principales el trigo, la soja y el maíz. Esto ha dado como resultado la sobreexplotación de los suelos. Los efectos de las sinergias entre agroquímicos (herbicidas, pesticidas, coadyuvantes, etc.) representan peligros desconocidos, pues escapan a todo tipo de estudio o prueba experimental.

En el 2018 en Entre Ríos se firmó un decreto que habilitaba la fumigación de agrotóxicos a 100 metros de las escuelas rurales. A pesar del fallo del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia en el 2019 a favor de las comunidades, las denuncias por intoxicación sufrida por niños, niñas y maestro rurales, no ha cesado hasta llegado el cierre de las escuelas por covid-19. Las fumigaciones continuaron sin freno porque la producción agroindustrial es considerada una “actividad esencial”.

Dada la sobreexplotación y daño de los suelos, la desaparición de la biodiversidad y ecosistemas, las comunidades y familias nativas se ven obligadas a migrar en condiciones de exclusión y pobreza a los conurbados de las grandes ciudades.

  1. Ecuador – Yasuní

Esta zona de sacrificio se encuentra en el Parque Nacional Yasuní, en la Amazonía ecuatoriana, en las provincias de Pastaza y Orellana. A pesar de tener los regímenes de conservación más elevados a nivel nacional e internacional, se realizan actividades petroleras en la frontera oriental de Ecuador con Perú. El presidente declaró la zona de “interés nacional” por sobre los derechos a la vida, cultura y naturaleza para justificar la actividad petrolera.

El Yasuní es hogar de comunidades en aislamiento voluntario o de reciente contacto (tagaeri taromenane) y pueblos de la nacionalidad waorani (en contacto inicial). Los gobiernos de turno demandan a estas comunidades indígenas sacrificarse para extraer el crudo del subsuelo. Los impactos rutinarios y accidentales de la extracción del crudo son muchos y se les han calificado como devastadores para el ambiente y para humanos. Pese a ser reconocido internacionalmente como el lugar más biodiverso del planeta, sigue siendo asediado por el extractivismo del petróleo, como también por la explotación del caucho y de la madera. Recursos legales se han interpuesto, así como la resistencia de las comunidades nativas de la zona.

  1. Bolivia – Cuenca alta del río Suches (Frontera Perú)

Esta zona de sacrificio se encuentra al norte de la cuenca del lago Titicaca: la cuenca alta del río Suches, que es un ecosistema de bofedales y glaciales que se extienden sobre planicies aluviales. Se encuentra seriamente afectada por actividades semi-mecanizadas de explotación aurífera (oro que comenzaron en el 2005) con un alto impacto en la morfología por la remoción de grandes volúmenes de suelo a través de excavaciones a cielo abierto. La zona más afectada, con una superficie de aprox. 40 km², se encuentra al sur de la Laguna Sanchez. Ha provocado la destrucción total de los suelos de bofedales, llanuras y colinas aluviales colindantes al río Suchez.

En el 2012 se registraron 39 concesiones mineras y para el 2014 ya eran 81 asignadas, en una superficie de 28,000 hectáreas. Esta política permisiva del gobierno central, junto al incumplimiento de las normas laborales, ambientales y fiscales de parte de las empresas, se encuentran detrás de la contaminación y destrucción. El uso del mercurio (Hg), como agente aglutinador y de recuperación del oro, puede tener un alto impacto en el medio ambiente y la salud humana. El mercurio es uno de los metales pesados que es en extremo tóxico para los humanos (efectos teratogenéticos, neurotóxicos y cancerígenos) dada una exposición continua al metal. Se han encontrado registros altos de mercurios. Los afectados son de la comunidad aymara, pescadores, agricultores y habitantes aledaños. La pobreza y la falta de oportunidades se suman a las violaciones ambientales y de derechos humanos.

  1. Ecuador – Cuenca del Río Coca

La zona de sacrificio es el macro ecosistema el Río Coca en tres niveles: longitudinal (desde el origen del río hasta su desembocadura), lateral (cuenca hidrográfica con la vida, humana, animal y vegetal de la rivera) y vertical (atmósfera, lluvia, suelo y aguas subterráneas).

Para el proyecto hidroeléctrico Coca Codo Sinclaire (la infraestructura de generación eléctrica más grande del país), se desvió el río en un lugar de alta fragilidad, provocando un desequilibrio hidrogeológico. Esto causo acumulación de bancos de arena por la alteración del flujo del río y actualmente el río enfrenta un agresivo proceso de erosión regresiva que carcome las orillas y taludes aledaños al cauce, lo que cambia el trayecto original del río. Esta es una de las mayores catástrofes ambientales del Ecuador contemporáneo.

Este proceso regresivo provocó: la ruptura de los dos oleoductos (el 7 de abril del 2020), la pérdida de la carretera, la desaparición de la cascada más grande del país, el desalojo de varias comunidades, la amenaza de destrucción de la represa del proyecto hidroeléctrico más grande del país, pérdida de vegetación, fauna, economías locales y varios accidentes aguas abajo, debido al arrastre de sedimentos y a la contaminación del río Coca y Napo.

A pesar de tratarse de una zona de alto riesgo e inestabilidad debido a la sismicidad, la actividad volcánica y las características de la cuenca del rio Coca, y de las advertencias y preocupaciones de la sociedad civil y de los derechos y protecciones a la naturaleza, el estado emprendió estas concentradas obras de infraestructura. La ruptura de los oleoductos no fue un accidente. Para esta zona de sacrificio se prevén más problemas de suelos y se mantienen derrumbes agravados por las lluvias.

  1. Ecuador – Norte de Esmeraldas

Aquí, la zona de sacrificio es provocada por el extractivismo: el despojo territorial, la deforestación, la ocupación de tierra para la palma (monocultivo) y la destrucción de ríos y tierras comunales por la minería de oro, así como la privación de recursos económicos, culturales y espirituales que proporciona el bosque. Ello es causado por el extractivismo minero y maderero y las plantaciones de palma; además del conflicto bélico en la frontera con Colombia (de más de 50 años con las plantaciones de coca para el narcotráfico y otras actividades ilegales).

La población, 95% rural afroecuatoriana e indígena, vive en pobreza extrema, y su supervivencia cultural y económica depende de este territorio que estaba cubierto por el megadiverso bosque del Chocó (de gran importancia de conservación ecológica del cual se calcula se ha perdido 61 %). El rol del gobierno y de las empresas privadas es marcado por el racismo y la violencia (con sicarios, guardias y fuerzas armadas).

Cuando las comunidades han denunciado estos hechos en las cortes de justicia, o se les niega a las comunidades sus derechos o simplemente no hay respuesta de las autoridades. En el caso de la comunidad de Uimbi, en estas disputas se han criminalizado a los defensores comunitarios acusándoles de delitos comunes y de invadir sus propios territorios ancestrales. La justicia solo se aplica contra las comunas y sus líderes ante la inacción y tolerancia del Estado.

  1. Bolivia – Cuenca del lago Poopó

La zona de sacrificio se encuentra en la cuenca del 2.º mayor lago de Bolivia en superficie (2.530 km² y una profundidad máxima de 2,5 m). Es uno de los principales reguladores climáticos y de presencia de fauna y flora y un sitio histórico de asentamiento culturas andinas que todavía conservan costumbres y prácticas ancestrales. Aquí habitan varias comunidades campesinas indígenas (aymara y quechua) cuyas actividades agropecuarias, ganaderas, pesqueras y comerciales se ejercen junto al lago.

Esta zona de sacrificio es causado principalmente por los distintos proyectos mineros (algunos datan de la colonia) aunque también impactan los residuos urbanos. El deterioro se volvió evidente a partir del ingreso de empresas transnacionales, particularmente la minera Inti Raymi – Newmont (USA) y la privatización de Huanuni (2000). Estudios muestran la presencia de metales pesados a niveles superiores a las normas nacionales e internacionales. Existen elevadísimos niveles de contaminación en varios de los ríos tributarios del sistema del lago Poopó, además de problemas sociales, de salud humana y seguridad alimentaria ocasionada por la prolongada presencia de contaminación de ríos, lo cual trae la pérdida de capacidad productiva y la salinización de los suelos.

Aunque se han hecho esfuerzos gubernamentales por limpiar o rehabilitar la zona, esfuerzos con la cooperación europea y hasta un “dique de colas” por parte de la Minera Huanuni, los resultados no son significativos. Gracias a las movilizaciones, el 21 de octubre de 2009, se promulgó una medida inédita en Bolivia, el Decreto Supremo 0335. Este declara zonas de emergencia ambiental a los municipios involucrados en la subcuenca Huanuni. Tras la promulgación del decreto, de acuerdo a las comunidades, poco se ha avanzado para su aplicación.

  1. Venezuela – Paraguaná

Esta zona de sacrificio es causada por el Complejo Refinador Paraguaná (CPR), uno de los más grandes del mundo, donde Cardón y Amuay operan desde 1949 y 1950. Desde 1997 se fusionó con Bajo Grande (en Zulia) y es gestionado por Petróleos de Venezuela. En conjunto tienen una capacidad de refinar 940 mil barriles diarios, aunque su actividad haya disminuido o incluso se haya detenido.

Existe gran contaminación del mar, las tierras, las aguas y del aire por los desechos tóxicos y el petróleo; hay afectación de la pesca y los cultivos locales; enfermedades de tipo neurológicas, respiratorias y cáncer. Y existe el potencial de accidentes mortales como el ocurrido en 2012 al explotar la refinería de Amuay, que dejó decenas de muertos.

En esta zona costera en Falcón, habitan tradicionalmente pescadores, desde mucho antes que llegaran las refinerías, muchos hoy desplazados. Decenas de miles de personas viven muy cerca de las instalaciones, y los pueblos pobres fueron absorbidos por las actividades de la industria. Hay entre 40-50 mil personas afectadas (niños, niñas y adolescentes son más vulnerables).

Las comunidades resaltan dos fuentes de contaminación y degradación ambiental: los gases emitidos por los llamados “mechurrios”, o gas flares, existentes desde los años 60; y tal vez, más graves, los problemas del manejo y almacenamiento del coque de petróleo, que ha generado afectación a las comunidades al menos desde los años 80. Recientemente, se considera que la desinversión y la ausencia de mantenimiento y gestión ambiental en las instalaciones petroleras es una agravante. Los habitantes temen una nueva explosión ante la fuga de gases en las instalaciones petroleras. Se nota un aumento y persistencia de derrames (que ocurren en todo el país) dada la ‘accidentalidad’ y los ilícitos ambientales de Petróleos de Venezuela.

Las comunidades viven abandono ambiental, violaciones de derechos humanos, problemas de salud y sus reivindicaciones socioambientales no han tenido respuesta a pesar de llamar a la remediación ambiental y al abordaje técnico del problema.

  1. Ecuador – Cuenca Baja del Río Guayas

Esta zona de sacrificio se encuentra en la región más fértil del Ecuador y tiene la más larga historia de ocupación agroexportadora en el país. Las plantaciones coloniales en la zona hicieron del Ecuador el primer exportador mundial de cacao hasta 1920. En la Segunda Guerra Mundial se inició el boom del banano, lo que hizo al Ecuador el primer exportador de dicha fruta, hasta nuestros días. En la provincia de Los Ríos se han desarrollado grandes extensiones de banano, cacao, palma aceitera; plantaciones forestales como teca y balsa, monocultivos de ciclo corto de maíz industrial, y arroz. Ahí se detectó soja transgénica, pese a que Ecuador es constitucionalmente un país libre de transgénicos.

En esta región se han construido y se planifican una serie de infraestructuras que controlan los ríos, para el servicio del agronegocio. Los trasvases y represas (casi todas megaconstrucciones hídricas), pueden alterar el agua de 250 cauces, abarcan 170 mil hectáreas y afectan 11 cantones.

Los gobiernos han fomentado el desarrollo del agronegocio en la zona, con políticas públicas como subsidios, exención de impuestos, liberación de aranceles a semillas, agrotóxicos, fertilizantes y otros insumos agrícolas: o por omisión al no controlar la aplicación de las normas nacionales e internacionales de derechos humanos y de la naturaleza.

En el banano se aplican 29 ingredientes activos altamente peligrosos y 8 de ellos prohibidos en la Unión Europea. Con la aerofumigación, son afectadas unas 500 mil personas: trabajadores y población cercana. Dada la muerte de varios pilotos aerofumigadores y el deterioro en la salud de otros, en 2007 la Defensoría del Pueblo del Ecuador pidió un peritaje y se halló un alto grado de afectación en la población estudiada. Un informe en una comunidad junto a plantaciones bananeras expuestas a fumigaciones aéreas, reporta mayores porcentajes de abortos espontáneos. Hay también afectación a los cultivos de subsistencia y a sus animales domésticos, y al derecho a la soberanía alimentaria de las comunidades. Los agrotóxicos contaminan las fuentes de agua y los suelos cercanos, vulneran los derechos de la naturaleza al destruir poblaciones de insectos beneficiosos que actúan en el control biológico de las plagas; acaban con los microorganismos y meso fauna que son importantes en el ciclo de nutrientes del suelo y con los ecosistemas aledaños cuando entran al agua o por la deriva debida a fumigaciones aéreas.

  1. Bolivia – Cuenca del río La Paz

La cuenca del río La Paz abastece de agua a una considerable proporción de la ciudad de La Paz. Esta zona de sacrificio es causada principalmente por la actividad minera (pasivos mineros) pero también por el deficiente tratamiento del agua, la falta de alcantarillado y por las industrias– con consecuencias reales y riesgos potenciales importantes para la salud pública.

La mina Milluni, una de las más importantes en Bolivia, inició operaciones en 1920. La resistencia minera en 1965 recibió por respuesta la matanza de Milluni. La mina cerró en 1986. La causa de contaminación ambiental y deterioro ambiental son los 462.262,19 m³ de desmontes (1.044.712 Ton ocupando 100.355,69 m²) y 1.829.056,32 m³ de colas (3.082.665,27 Ton ocupando 756.965 m²) generadas por la Mina Milluni y en menor medida pequeñas operaciones mineras aún en curso. Tanto los desmontes como las colas genera drenaje ácido que se acumula en el embalse Milluni Chico (prácticamente su dique de colas) y los rebalses de este al embalse Milluni Grande, de donde se obtiene casi la mitad del agua para el Centro y norte de la ciudad de La Paz.

Los grados de contaminación de suelos y en productos agrícolas por el arsénico y el zinc sobrepasan los límites establecidos por norma. El agua tratada ha presentado cantidades de sulfatos, aluminio y arsénico arriba de los valores máximos en el agua potable establecidos por la norma boliviana (en 2011 por la planta de Achachicala).

Existe una importante contaminación de los productos agrícolas destinados al consumo humano por bacterias y parásitos (nematodos intestinales) que han sido asociados a riesgos potenciales que comprometen directamente la salud de la población expuesta, es decir los agricultores que están en contacto directo con estas aguas y los consumidores de los productos regados con las mismas.

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Resumen y extractos del libro “Las Zonas de sacrificio en América Latina: Vulneración de derechos humanos y de la naturaleza, 2021”. Edición general de Elizabeth Bravo con la participación de varias organizaciones1 y con el apoyo de ASTM.

  1. Por una invitación de los Relatores Especiales de la ONU sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente (David Boyd), y sobre Tóxicos y Derechos Humanos (Marcos A Orellana), algunas redes y organizaciones de América del Sur nos organizamos para presentar un conjunto de casos sobre zonas de sacrificio en la región. Las organizaciones de Améerica del Sur son: Acción Ecológica (Ecuador), Oficina de Derechos de la Naturaleza (Ecuador), Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), GRAIN (Internacional), Observatorio de Ecología Política de Venezuela (Venezuela), Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Cs. Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina), Oilwatch, OCMAL (Observatorio de Con ictos Mineros de América Latina), RALLT (Red por una América Latina Libre de Transgénicos), RECOMA (Red Latinoamericana contra los monocultivos de árboles)